Si sabemos Cómo Hacer Magia Blanca, podremos materializar nuestros mayores deseos y objetivos. Para conseguirlo, se utilizan rituales, hechizos o conjuros.

Nunca se debe realizar un ritual que perjudique o dañe a alguien. El objetivo cuando practiques la magia blanca, debe ser obtener tu beneficio sin que nadie salga perjudicado. La práctica de la magia blanca necesita buena fe. Y fe será, precisamente, el principal ingrediente de cada ritual o conjuro que realicemos, aunque nunca está indicado en la receta.

Hasta que una persona no comprueba por sí misma la efectividad de la magia blanca, es difícil que tenga la fe necesaria para obtener grandes resultados. Siempre existen dudas al principio.

 Por mucho que una persona que empieza a aprender cómo hacer magia blanca, se diga a sí misma que está segura de que funcionará, generalmente está manifestando más su deseo que la seguridad en conseguirlo.

Para empezar a obtener resultados tendremos que realizar rituales fáciles al principio. Cualquier maestro o maestra de magia siempre recomendará empezar por rituales sencillos. Rituales que persigan un objetivo que la persona que está aprendiendo cómo hacer magia blanca no piense en ningún momento que es un objetivo inalcanzable, porque entonces es probable que nunca suceda.

Cuando empezamos a comprobar que estos rituales sencillos son verdaderamente eficaces y funcionan, adquirimos esa fe en la magia que necesitaremos para alcanzar otros objetivos o deseos más complicados.

Si estamos aprendiendo cómo hacer magia blanca, tendremos en cuenta algunos puntos que harán que nuestro ritual sea efectivo.

  • 1º El lugar que elijamos para realizar nuestro ritual
  • 2º El estado físico, emocional y mental de la persona que realiza el ritual.
  • 3º Seguir correctamente todos los pasos del ritual.
  • 4º Repetir sin errores las invocaciones.

1º El lugar elegido.

 El mejor lugar para realizar un ritual es el claro de un bosque, la orilla del mar o de un rio, un jardín… un lugar tranquilo en la naturaleza.  Si no es posible, buscaremos un lugar relajado y silencioso donde encontremos la concentración y la paz que necesitamos.

 2º El estado físico, emocional y mental.

El estado de salud es muy importante. No deberemos realizar rituales de magia si estamos enfermos, tenemos fiebre  o algún tipo de malestar.

Antes de un ritual, es conveniente darse un baño purificador con sal. Si no es posible, al menos debemos lavarnos los pies y las manos.

La ropa debe ser suelta, que no oprima ningún lugar del cuerpo.

El estado emocional también puede influir mucho en nuestros resultados. Nunca debemos realizar un ritual en estado de agitación, nerviosismo o decaimiento.

Tampoco intentaremos hacer magia blanca en un estado de confusión mental. O si estamos cansados y tenemos sueño, o bajo cualquier circunstancia que nos reste lucidez.

3º Seguir todos los pasos del ritual

Antes de empezar prepararemos todos los ingredientes y los utensilios que vamos a usar. Cuando estamos aprendiendo cómo hacer magia blanca, puede ser que demos poca importancia a cosas como el color de las velas, los días de la semana indicados para un ritual, las fases de la luna, las horas del día señaladas… Todo es importante.

4º Repetir sin errores las invocaciones

Antes de empezar el ritual, lo leeremos varias veces. Esto evitará errores y la consulta continua al texto del ritual, lo que nos restaría concentración.